LA COMPASIÓN QUE SE HACE GRITO
(Congreso conmemorativo del V centenario del Sermón de Antón Montesino)
El pasado mes de Octubre, los días del 20 al 22 se celebró el El Congreso Internacional sobre “la Compasión que se hace grito”. Con motivo de conmemorar el V centenario del Sermón de Antón de Montesino. Este importante evento se celebró en Salamanca, en el capítulo nuevo del convento de San Esteban (Dominicos) y fue organizado por los Dominicos de España y Portugal.
En la apertura del Acto se manifestó que se había elegido este lugar porque fue aquí donde se formaron, prepararon y pertenecieron los frailes, entre ellos Montesino, que fueron elegidos para partir al Nuevo Mundo.
A tal acontecimiento, se dieron cita numerosos expertos en teología, derecho, filosofía, historia… para reflexionar en torno a la compasión, la que movió a fr. Antón a pronunciar aquel sermón, la que movió a muchos dominicos a predicar a favor de la justicia a lo largo de la historia y la que siguen reclamando tantos inocentes en este mundo en el que vivimos.
En el acto de inauguración que fue el día 20, se contó con la presencia de las autoridades de la Orden de Predicadores en España y autoridades de la ciudad: fr. Pedro Juan Alonso, presidente de la JIP; D. Jesús Málaga, subdelegado del Gobierno; D. Alfonso Fernández Mañueco, alcalde de la ciudad; fr. Manuel Ángel Martínez, presidente de la Facultad San Esteban y coordinador del congreso; y el prior del convento fr. Juan José de León Lastra.
Acto seguido a la ceremonia de apertura, se dio inicio a la primera conferencia que corrió a cargo de fr. Carlos Mendoza Álvarez O.P., con la ponencia de título: “Vivir hasta la muerte. Visión filosófica teológica sobre la compasión”.
El viernes por la mañana se inició con una conferencia: “La compasión, como clave profética, en la Escritura” a cargo de fr. Miguel de Burgos. Se trató de un repaso a pasajes del Antiguo Testamento y especialmente del Nuevo, donde se hacen referencias a la compasión de Dios y compasión por los hombres. Se centró especialmente en dos parábolas que son particularmente ilustrativas y donde aparece plasmado lo que significa la compasión para Jesús: la parábola del Buen Samaritano y la del Hijo pródigo.
A media mañana se presentaron los memoriales: denuncia de los males y sus remedios, por fr. José Barrado O.P. sobre los relatos y cartas redactados por frailes dominicos en defensa de los pobladores del Nuevo Mundo, rechazando firmemente el proyecto de encomiendas. Al final de la mañana hubo una comunicación extraordinaria en la que el pintor D. Francis de Blas presentó el cuadro que presidió el Congreso desde el primer día. El cuadro representa a Bartolomé de las Casas pensativo, reflexivo, momentos antes de ponerse a escribir en defensa de los Indios. En la parte superior se representa a fr. Antón Montesino pronunciando su sermón, que tanta influencia tuvo en la conversión de Las Casas.
Por la tarde, tiempo para las comunicaciones que llevaron a cabo cuatro personas: fr. Alfonso Esponera con la comunicación “La compasión dominicana se hace grito por los Indios, rostros sufrientes de Cristo a lo largo de la historia de América”; D. Francesc Colomer con la ponencia “El discurso de Montesino como precursor de un nuevo universalismo”; fr. Jaime Valencia con la comunicación “El quinto centenario y los bicentenarios”; fr. Juan A. Tudela “E. Levinas: la compasión se hace carne” y D. Manfred Etscheid con la charla “¿Pecado individual o pecado colectivo?”. Estas comunicaciones, fueron muy interesantes porque nos hacían pensar en ese pecado social en el que todos estamos involucrados cuando no hacemos nada a favor de los más débiles.
La última conferencia del viernes corrió a cargo de fr. Juan Manuel Almarza con el título “La fragilidad del bien y de la justicia: la compasión en la filosofía política contemporánea”. La jornada terminó con una obra de teatro interpretada por cinco actores del grupo de teatro Etón de Salamanca. Representaron la obra titulada: “Antón Montesino: Ego vox clamantis in deserto”, que ayudó a imaginar el contexto en el que se desarrolló el sermón y la reacción de frailes y autoridades de la Isla ante la denuncia.
El sábado se iniciaba con la intervención de la profesora Dña. María José Corchete Martín que disertó sobre la Ética y el Derecho preguntándose si es un binomio que está en crisis, e hizo hincapié el la múltiple violación de los Derechos Humanos y el poco reconocimiento e implicación en de los Derechos de tercera y cuarta generación. ¡Algo como para pensar!
La segunda parte de la mañana se dedicó a comunicaciones, en concreto cuatro personas: fr. Ricardo de Luis “Amor al prójimo en el pensamiento de H. Cohen”; D. David Lana con una comunicación titulada “Con-pasión cordial. Del pensamiento atribulado a la razón esperanzada”; Dña. Beatriz Hidalgo con su charla sobre la “Espiritualidad dominicana y jesuita en la extirpación de herejías”; y D. Rodrigo José Clemente con una comunicación acerca de “El indígena en la cosmovisión urbana colonial”.
La tarde fue el momento de actualizar el sermón y ver el modo como avanzar en nuestro mundo en los Derechos Humanos en la línea de la ciudadanía universal. Sobre ello dialogaron cuatro expertos en derecho y teología: fr. Jesús Espeja, D. Leonardo Rodríguez Duplá y Dña. Elena Martínez Barahona
La última conferencia corrió a cargo del coordinador del Congreso, fr. Manuel Ángel Martínez con una conferencia sobre la compasión en la tradición dominicana.
Mi participación en este Congreso fue en representación del Equipo de Justicia y Paz, agradezco al Equipo y a la Comunidad la oportunidad que me han dado, ya que para mi ha sido muy significativa por ser Dominica y Latinoamericana. Personalmente creo que el Congreso, quitando lo que podría ser un mero discurso de teólogos y expertos, se trató y se trata de un momento adecuado para favorecer una reflexión sobre nuestro pasado común y también sobre el futuro que nos espera en torno a la Predicación y Denuncia de los atropellos a los Derechos Humanos, que si bien es cierto que son problemas de siempre, pero eso mismo nos reta a estar pendientes de las nuevas situaciones en la que la Orden, la Congregación y cada comunidad tenemos que abordar a favor de los más débiles.
Una vez más, gracias y que todos nos animemos a promulgar otro sermón, que haga tambalear las estructuras de los que gestan todas las redes de dominio y poder y no permiten que se haga realidad el sueño de Dios, donde todos seamos iguales entre iguales como hijos verdaderos del mismo Dios.
Vicenta Alejandro.







































